Eucaristía, anticipo del reino definitivo.
Este sacramento es uno de los rasgos litúrgicos más importantes de la misa. Ésta consta de un “ordinario”, o sea, de un orden de la celebración Ritual de la Eucaristía. Este ordinario, no es algo estático, sino, como dijo nuestra compañera Katerina, dinámico, un momento que se desarrolla en base a etapas con nombre propio, las cuales son:
1. Los ritos iniciales: comprenden los elementos del saludo, el acto penitencial (pedir perdón) y el himno angélico “Gloria”, que confiesa el pecado del ser humano y la santidad de Dios.
2. La Liturgia de la palabra: se despliega en tres lecturas de la Biblia entreveradas por el Salmo y el Aleluya, acabando en la homilía, el Credo (profesión de fe) y la oración de los fieles.
3. La Liturgia de la Eucaristía: tiene un inicio que consta en la preparación y presentación de los dones (pan y vino) y una parte centra, la proclamación de la oración eucarística.
4. Los ritos de comunión: es cuando culmina la liturgia eucarística, iniciando con la recitación del Padre Nuestro, el abrazo de paz y la fracción del pan, acompañada del canto “Cordero de Dios”. Sigue con la Comunión (los fieles toman el cuerpo y la sangre de Cristo)
5. Los ritos de conclusión: depende de la asamblea reunida, con una bendición descendente y la invitación a dispersar la paz del Señor (cada uno debe testimoniarla en su vida a través del mundo, contagiando la alegría que promueven los evangelios que hablan de Jesús). La despedida, consiste entonces, en envío y misión.
Según lo que hablamos posteriormente, la misa es un espacio muy sagrado, místico, de encuentro profundo con Dios. Se considera que es el hecho de alejarse por un momento de la Tierra, de la cotidianidad, retirándose momentáneamente, viajando a la Última Cena. Es llenarse el corazón de Dios, yendo al Cielo por un instante, para recargarse y poder transformar mi entorno de todos los días, saliendo al mundo. Este momento termina cuando el sacerdote anuncia el retiro del Templo Sagrado.
El cristianismo es un gran desafio para el que algunas personas no están listas, preparadas lo suficiente, les resulta difícil de entender, de analizar. Esta religión, no se trata solo de contar con un recuerdo, o un haber de saberes, sino comprometerse con el mundo y con Dios, ser mejor persona día tras día, luchar por la justicia, celebrar la vida.
Es, en fin, tomar al cristianismo como un modo de vida, en todo momento.

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